Monday, September 5, 2011

La sinceridad versus las mentiras

Desde que aprende a hablar entre los 3 y los 5 años, el niño no miente en absoluto por maldad ni con malicia, sino por pura fantasía. En cambio, a partir de los 7 un niño es perfectamente consciente de lo que dice, pero decir siempre la verdad, a veces resulta difícil. Claves para tener en cuenta • Debe comprobar que decir la verdad es algo bueno, aunque le provoque algún disgusto o castigo ocasional. • Intente que su hijo relacione su “confesión de la verdad” con un incremento de la con fianza en ti, • No es bueno emplearlo como transmisor de las propias mentiras (por ejemplo, pedirle que conteste telefónicamente y que diga que no hay ningún mayor en casa). Aunque un hijo mienta constantemente hay que evitar etiquetarlo como “mentiroso” y recriminarle en cada momento la mentira que dijo. Si se lo cataloga de embustero, es probable que acabe siéndolo. Mejor es decirle: “dijiste una mentira”, de este modo se juzga el hecho concreto y se le da idea de lo que está mal. La natural es que procure habituarse a mentir y es allí donde reside el peligro. ¿Por qué? • Para llamar la atención: cuando se siente carente de cariño, miente para que sus padres depositen la mirada en él. • Por miedo al castigo desmesurado: esta situación se produce cuando se respira una excesiva severidad en el hogar y se confunde firmeza con rigidez en la educación. • Por defensa: es la única manera que tiene el niño de salvar el pellejo cuando la mano de su padre, por ejemplo, es más rápida que sus explicaciones. • Por baja autoestima: el niño que no se considera aceptado en casa, se ve torpe o malo a los ojos de los mayores. Miente para esconder sus fallas, errores travesuras y así no dejen de quererlo. Conviene explicarle que todos tenemos fallas y que el cariño persiste a pesar de las travesuras. Juana Frontera- Fogel MD, Ed.M.S.

LAS MALAS PALABRAS

Cada vez se escucha con más frecuencia como los niños adquieren un vocabulario que no es esperado ni deseado. Sucede que, desde que empiezan a hablar, imitan el lenguaje a mucha velocidad sin preguntar Si es correcto o no. Cada día se suman términos nuevos y, por supuesto, estas adquisiciones suponen palabras malsonantes. Además, las emplean para todo: para cuando algo se les rompió, para insultar a un compañero de banco y para dejar claro que está enojado con la decisión tomada por sus padres. Los niños repiten malas palabras porque las escuchan a menudo y porque les llama la atención el efecto que produce en otros esas expresiones. Si su hijo repite malas palabras, seguramente a usted se le presente un dilema: cómo debo reaccionar? ¿Le pego en la boca, lo reto, le advierto severamente que no lo diga? ¿Me hago el distraído? ¿Qué hacer? • Enséñele con el ejemplo: Si usted las pronuncia, discúlpese delante de él. La educación se basa en vivir coherentemente. • Si un adulto de la familia maldice, llámele la atención delante de su hijo para que vea que es una conducta inadmisible en cualquier edad. • Demuéstrele que hay expresiones alternativas para los insultos. • Intente hacerle ver que las malas palabras pueden ser hirientes. Muchas veces es necesario explicarle el significado de lo que está diciendo. Es muy probable que, cuando su hijo diga que “su hermano es un mongólico”, no sepa el verdadero sentido de lo que está expresando. • No comente con otras personas lo que él ha dicho delante de niño. Esta actitud hará que se sienta importante y lo animará a seguir recurriendo a esas palabras cada vez que quiera llamar la atención. • Cuando es todavía pequeño, pronuncia ciertas palabras para ver el impacto que producen. En ocasiones es mejor no reaccionar para no darles dimensión. Es probable que al cabo de un tiempo su hijo se desinterese y deje de pronunciarlas. • Aunque a veces puede producir gracia, intente no reírse cuando su hijo diga alguna expresión disparatada. • Que su hijo entienda que son palabras de mal gusto y que, en lugar de enaltecer a su persona, no hará más que promover una mala imagen de sí mismo. Juana Frontera- Fogel MD, Ed.M.S.

EDUCACION Y DISCLIPLINA: Como Fomentar la obediencia

Cuando el niño comienza una vida más abierta, sociable y empiezan influencias externas a las de su familia. La ansiedad de ejercer este nuevo sentimiento de libertad obliga a los padres a orientar a su hijo sobre cómo actuar en determinadas situaciones. En esta etapa, el niño desea hacer valer su nueva independencia. Frecuentemente, cuestiona las órdenes de sus padres aunque, por su bien, debe aprender a acatarlas a través del sentido de la obediencia El ejercicio de la obediencia enriquece la personalidad del niño porque lo impulsa a pensar, a elegir y a ejecutar libremente. El hecho de que elija obedecer le da seguridad y lo convierte en dueño de sus actos. Claves para tener en cuenta • Hable a su hijo mirándolo a los ojos: refleja la firmeza que hay detrás de la orden. • Si con el contacto visual no logró llamar su atención, recurra al contacto físico: una mano en el hombro y una mirada serán más que suficientes. • No pida algo ni de una orden gritando: a la larga denota descontrol e inseguridad por parte de quien manda. • Evite discutir de igual a igual las órdenes con su hijo. Es imprescindible no ceder frente a sus presiones: llanto, quejas, gritos, golpes en la mesa. • Hable siempre en tono firme, pero calmo. • Procure que sus órdenes no sean fruto de un capricho personal: “Es hora de apagar la televisión (porque quiero ver yo)” porque eso lo desautorizara para futuras indicaciones. • No agobie a su hijo con múltiples indicaciones: “Cállate”. “Déjanos hablar”. “Siéntate bien”. “Come con la boca cerrada”. “Pide por favor”. • No repita varias veces la misma orden por que es síntoma de debilidad y un camino seguro hacia la pérdida de autoridad. • Evite desautorizaciones entre los padres. • No conviene dar indicaciones en forma de pregunta: “Cuántas veces te he dicho que ordenes tu cuarto?” Las preguntas no transmiten claramente lo que se espera de los hijos sino que manifiestan falta de convicción, debilidad o inseguridad por parte de quien las hace. Disciplina: premios y castigos Los castigos se relacionan con cumplimiento o no de una regla. En esta etapa se llega el sentido y la necesidad de ajustarse a las normas porque si niño descubre que respetarlas por el sentido de la justicia, de la lealtad, del orden, del derecho y de deber. En educación se requiere un gran sentido del humor y tendencia a desdramatizar. Se debe corregir y aconsejar con gracia, sin hacer tragedias, dejando entrever cariño. Nunca es conveniente castigar en medio de un enfado o bajo los efectos de la ira o excitación nerviosa. Conviene tomarse unos minutos de reflexión y de calma con uno mismo para corregir con amor, firmeza y paciencia pedagógica. Las explosiones de ira son siempre negativas. Los consejos tienen fuerza ganando en el corazón del niño: no basta solo con el prestigio de los padres, con respeto y a disciplina, hay que saber ganarse el afecto y la simpatía de cada hijo. ¿Cómo hacerlo? • Antes de castigar o de juzgar escuche a su hijo. El niño tendrá oportunidad para contar lo que ocurrió, podrá decir la verdad y así un castigo —será más justo a sus ojos— tendrá mayor efecto. • Procure que los castigos que le imponga a su hijo sean proporcionales a la falta cometida y no al grado de irritación o enfado que haya provocado en casa. • Si miente, habrá que descubrirlo en privado, pero si dice la verdad arriesgándose a ser castigado, habrá que valorarlo y hacérselo saber. Una vez llegado el momento de reprender, evite el castigo psíquico. En frecuentes consultas psicológicas y pedagógicas se escucha, de labios de propio niño castigado que lo que más le hiere es que su padre o su madre repitan un día tras otro, lo mal hijo que es y la vergüenza que sienten de haberlos traído al mundo. NO ES ACEPTABLE el castigo físico porque: • La relación padres e hijo queda en un lamentable estado. El rechazo afectivo, la acumulación de rabia y frustración es mayor. Además los problemas se agravan sin encontrar solución. • Sus efectos duran muy poco: el niño cesa su conducta pero no tarda en repetirla. • Puede desencadenar accidentes y heridas graves (quemaduras, fracturas). CON MUCHO AMOR, PACIENCIA Y FIRMEZA Y ESPECIALMENTE CON CONSISTENCIA, SE RESUELVEN TODOS LOS PROBLEMAS DE DISCIPLINA Juana Frontera-Fogel MD, Ed. M.S.

¿CÓMO ACTUAR EN LA FASE DEL POR QUÉ?

A partir de los 2 o 3 años comienza una etapa en la que los niños lo preguntan todo, sienten una enorme curiosidad por todas las cosas y “bombardean” a sus padres con todo tipo de preguntas. Ante esto, los padres deben saber que esto forma parte del desarrollo evolutivo del niño y que la actuación que se tenga con ellos va a ser muy importante para su desarrollo futuro. Es probable que a veces el niño formule preguntas poco apropiadas delante de otros adultos, por ejemplo, interrogar a una mujer sobre su gordura. Sin embargo, reprenderlo y silenciarlo sin ninguna explicación puede desalentar futuras inquietudes. El niño no debe sentirse culpable por querer saber. Seguramente su hijo busca explorar toda lo que se le cruza por delante. La experiencia directa es la mejor forma para aprender aunque los padres deban poner especial atención: la exploración puede ser a veces peligrosa.
1.- ¿Cuales son las preguntas más frecuentes? El niño pregunta porque tiene necesidad de aprender y conocer. No necesita respuestas muy elaboradas sino que le ayuden a comprender el mundo que le rodea. Cuando son muy pequeños, las preguntas más frecuentes son muy sencillas, por ejemplo ¿Esto qué es? ¿Quién es este? ¿Por qué llora el niño? Etc. En estos casos se deben dar respuestas sinceras y verdaderas pero evitando dar más información de la que necesita para su edad. De los 4 a los 6 años, es cuando empieza a entender la relación causa - efecto, y sus preguntas van en esa dirección. Por ejemplo ¿Por qué se ha muerto la abuela? , ¿Por qué hay tanta agua en el mar? , etc. Se aconseja que las respuestas tengan cierto fundamento y que estén adecuadas a las características y desarrollo del niño. Cuando hacen preguntas más técnicas se pueden responder con ejemplos prácticos como por ejemplo, cuando pregunten ¿Por qué una linterna produce luz? Se le puede mostrar el interior de la misma para explicarles el mecanismo. En ningún caso se deben dar respuestas sin sentido o responder lo primero que se nos ocurra.
2.- ¿Cómo se deben responder? A la hora de responder es muy importante tener en cuenta el nivel de comprensión y vocabulario del niño. Es aconsejable responder a todas las preguntas que haga el niño y estar siempre predispuesto a hablar y conversar con él. Algunos niños tienen la costumbre de formular una pregunta tras otra sin dejar transcurrir un segundo entre pregunta; otros exigen respuestas que los padres no tienen en ese momento o utilizan las preguntas para llamar la atención de los padres. En estos casos, muchos padres, no saben cómo deben actuar, se irritan, pierden la paciencia o les obligan a callar bruscamente sin darles ninguna explicación.
Hay una serie de pautas que pueden ser útiles para afrontar la etapa del “por que” de forma adecuada:
* Escúchalo y respóndele: Escuchar atentamente lo que el niño pregunta e intenta responder a esa pregunta, evitando responder lo primero que se te ocurra.
* Atiéndelo siempre: Si estas muy ocupado en una tarea, pídele que espere unos minutos hasta que acabes y dile que después le atenderás. No olvides que tienes que cumplirlo, que es muy probable que el niño no olvide lo que le has dicho.
* Habla con él: Intenta mantener conversaciones y charlas con el niño, comenta lo que estás haciendo.
* No permitas que te desafíen: Ante determinadas preguntas conviene evitar dar excesiva información, sobre todo, cuando el niño hace preguntas en tono desafiante. A veces los niños utilizan este tipo de preguntas cuando no quieren hacer algo que le has obligado hacer.
3.- Intenta estimular la curiosidad de tu hijo: Además de intentar responder a todas las preguntas, los padres deben intentar iniciar y desarrollar la curiosidad de sus hijos. Es bien sabido, que la curiosidad favorece y estimula el aprendizaje y el desarrollo. El niño está en la etapa perfecta para asimilar todo lo que se le dice. Es por ello que los padres y educadores deben intentar y esforzarse por satisfacer esta necesidad natural. A partir de los 3 años de edad, tienen un gran nivel de vocabulario y formulan cada vez preguntas más complicadas y, a veces, absurdas. Los padres deben saber que lo importante no es la calidad de las respuestas sino que esto sirva para favorecer la comunicación y dialogo entre padres e hijos. Se le deben de dar respuestas que sean aclaratorias y que al mismo tiempo, inciten al niño a pensar. En ocasiones se le puede pedir que sean ellos mismos los que den la respuesta a la pregunta que están haciendo.
Juana Frontera-Fogel MD, Ed.M.S.CCL

TECNICAS DE MOTIVACIÓN Y ESTIMULACIÓN

La estimulación desarrolla en el niño ciertos estímulos que, en el momento oportuno favorecen su crecimiento neuronal y le sirven como base para aprendizajes posteriores. Durante la gestación, las neuronas comienzan a enlazarse para formar circuitos. El niño nace con más de un billón de células que esperan ser activadas mediante estimulación externa. Según algunos especialistas, el desarrollo intelectual supone un 20% a un 50% de la herencia genética (la variación depende del autor a considerar) y el resto depende de la riqueza del entorno. Se calcula que a los 3 años, el cerebro alcanza un 50% de desarrollo y a los 8 años hasta un 80% del total. Por eso, el mejor período para fomentar el desarrollo neuronal es de 0 a 8 años. En esta etapa, el niño atraviesa momentos especialmente sensitivos para adquirir (a través de los sentidos) ciertas capacidades y/o conocimientos. Estos períodos son involuntarios, ya que el organismo responde intuitivamente a ejecutar acciones en forma natural. Por ejemplo, un niño está capacitado para incorporar una segunda lengua al mismo tiempo que aprende la lengua materna. El objetivo más importante de la estimulación a esta edad, no es enseñarle al niño nuevas destrezas, sino que los padres compartan más tiempo con el hijo. Lo que más estimula a un niño es el cariño que le manifiestan sus padres. Por eso, es importante rodearlo de un ambiente cálido en el que se sienta querido, deseado, necesitado y aceptado. Cada niño se desarrolla a distinto ritmo. Es importante respetar sus tiempos y no compararlo con otros de su edad. ALGUNOS JUEGOS Y TÉCNICAS DE ESTIMULACIÓN Estimulación visual Juegos con colores, rompecabezas, cuentos con imágenes detalladas. Juegos con conceptos especiales: ejemplo: “veo, veo” Compartir algunos programas de TV y videos formativos, seleccionados. Estimulación auditiva Mediante conversaciones, cuentos repetitivos con acción, canciones, juegos de repetición e imitación de sonidos. Juegos de asociación visuales, por ejemplo: perro: guau, guau. Juegos de dialogo entre muñecos. Estimulación táctil Juegos con masa, juegos de concepto: liso, blando, áspero. Juegos de recortar y pegar, Dibujar. Juegos en la arena, césped, alfombra. Juegos en el agua. Estimulación Olfativa Juegos de reconocimiento de distintos olores básicos. Estimulación gustativa Reconocimiento de sabores: chocolate: dulce, limón: amargo. Estimulación motriz Juegos con pelotas: patear, tirar y agarrar. Aprender a andar en triciclo y bicicletas Subir y bajar escaleras Algunos detalles para tener en cuenta La estimulación debe ir de lo más fácil a lo más complejo. Las caricias, los abrazos, los besos y los masajes son los estímulos más fáciles de realizar y sus alcances inimaginables Debe ser interesante y variada; lúdica y alegre, corta para que no canse. Sin agobiar al niño, es importante aprovechar esos periodos sensitivos Acercamiento a los libros Los 18-24 meses es una edad excelente para iniciar al pequeño en el mundo de los libros. Aunque al principio sean para el solo juguetes, lo ayudarán a estimular el sentido del tacto, la vista y el oído. Los libros de distintos tamaños, materiales y texturas despiertan en el niño gran curiosidad y promueven la búsqueda de conocimiento. La posibilidad de que sean de plástico, tela o madera hará, que se los pueda llevar a la boca para seguir experimentando. Las figuras grandes y coloridas son más importantes que las palabras. Si los padres se toman el trabajo de verlos con ellos, será un momento de gran intimidad y además, un excelente recurso para enseñarles los nombres de las cosas. Conviene ubicar los libros a la altura del niño. De nada sirve si están en el estante superior de la biblioteca. Juguetes para niños entre 12 y 24 meses En esta etapa de su vida, ya pueden gatear y camina, ahora es tiempo de estimular además de la lectura, la escritura. Es recomendable: Crayolas, plumones, lápices de colores, témperas y cuadernos para motivarlos a rayar y pintar. Rompecabezas de alto relieve, de 3 a 5 piezas. Cubos medianos para la construcción de torres. Libros de hojas gruesas con ilustraciones de figuras humanas, animales y objetos. Pelotas de diversos tamaños, texturas y colores. Cuentos de plástico o tela solo con ilustraciones. Juegos de construcción y para encajar. A usar la imaginacion! Todo estimulo es valido para fomentar habilidades en nuestros hijos Juana Frontera- Fogel MD, Ed.M.S.

SOCIABILIZACION DE LOS BEBES

Poco después de nacer, los bebés muestran interés, angustia y disgusto. En los meses siguientes van más allá de estas expresiones primarias para expresar alegría, cólera, sorpresa, timidez y miedo. Durante el primer mes, el bebé se aquieta al sonido de una voz humana o cuando le alzan, y sonríe cuando le mueven las manos y se las ponen juntas para jugar a dar palmaditas. Cada día que pasa, responde más a la gente- sonriendo, arrullándose, agarrando objetos, El bebé es capaz de reconocer un objeto que haya tenido en la boca sin haberlo visto antes. Un bebé sabe que su madre está en casa aunque no se encuentre en la habitación. La percepción de la profundidad es innata o aprendida muy temprano. La primera actividad vocal del bebé es llorar. Uno o dos meses después, balbucea, utilizando su lengua de diferentes formas para moldear los sonidos. A las 6 semanas del nacimiento, los bebés se arrullan cuando están felices produciendo chillidos, gorgoritos y sonidos vocálicos. Entre los 4 y los 6 meses empiezan a balbucear, repitiendo una serie de sonidos simples Al principio del segundo mes, cuando de arrullan para expresar satisfacción, los bebés empiezan a aumentar en forma continua la gama de entonaciones emocionales. Al nacer, su grito indica incomodidad física; más tarde, posiblemente expresa angustia psicológica. Sus primeras sonrisas con frecuencia son espontáneas como una expresión de bienestar interno. Después de unos meses, las sonrisas son, con más frecuencia, señales sociales en las cuales el bebé muestra su agrado por otras personas. Como la forma más poderosa - y a veces única - como los bebés pueden señalar al mundo externo cuando necesitan algo, el llanto es un medio vital de comunicación. Desde la primera semana de vida, los infantes lloran cuando sienten hambre, frío y cuando están desnudos o despiertos. Durante las siguientes semanas, también lloran cuando se les interrumpe la comida, cuando se los estimula estando incómodos y cuando se los deja solos en un cuarto. LA SONRISA Su sonrisa pone en movimiento un ciclo de confianza y afecto. La sonrisa se desarrolla por etapas. La primera sonrisa tímida aparece muy pronto después del nacimiento, se sabe que ocurre en forma espontánea como resultado de la actividad del sistema nervioso central y, frecuentemente, aparece cuando el niño se está quedando dormido. Durante la segunda semana después del nacimiento, el bebé sonríe con frecuencia de manera somnolienta después de comer, posiblemente como respuesta a los sonidos de su madre. Después de la segunda semana, es probable que sonría más cuando está despierto pero inactivo y alrededor del mes, sus sonrisas llegarán a ser más frecuentes y sociales. Las primeras sonrisas sociales son breves en tanto que la primera sonrisa refleja hace uso de los músculos faciales inferiores únicamente y la sonrisa social, también, incluye los músculos de los ojos. A esta edad los bebés sonríen cuando se los hace palmotear y cuando oyen una voz familiar; durante el segundo mes, pueden reconocer a distintas personas y les sonríen más a aquellas que conocen; alrededor de los tres meses, sus sonrisas son más amplias y duran más. Durante su cuarto mes, el bebé empieza a reír fuerte cuando lo besan en el estómago, cuando oye determinados sonidos. A medida que el bebé va creciendo, ríe con más frecuencia y ante más cosas. De los cuatro a los seis meses se ríe en forma nerviosa como respuesta a los sonidos y al contacto. El cambio refleja su desarrollo cognoscitivo creciente: al reír ante lo inesperado, muestra que sabe qué esperar; la risa también le ayuda a descargar la tensión. ACTITUD IDEAL ANTE EL LLANTO DEL BEBE Cuál es el método de comunicación del bebé con su entorno? El llanto, y los padres cuando están ansiosos quieren hacer algo inmediatamente. Con el tiempo se aprende que no vale la pena apresurarse. Hay que ir poco a poco, bajar el ritmo y apreciar el lenguaje de su bebé. Pasos Deténgase, respire hondo 3 veces para centrarse y mejorar su percepción Escuche, el llanto es el lenguaje de su bebé. Ese momento de vacilación no es sugerirle que deje llorar. Más bien trate de escuchar lo que está diciendo o de adivinar lo que trata de decir. Observe, ¿qué le está diciendo su lenguaje corporal? ¿Qué está ocurriendo en el ambiente? ¿Qué pasa? Si ahora junta todo: lo que ha oído o visto así como dónde está el bebé en la rutina diaria, podrá descifrar lo que él está tratando de decirle. PATRONES DE LLANTO Hay cuatro patrones de llanto: Llanto de hambre básico: llanto rítmico que no siempre está asociado con hambre, pero si en su mayoría. Llanto de ira: variación del llanto rítmico en el cual un bebé expele el exceso de aire a través de las cuerdas vocales. Llanto de dolor: ataque súbito de llanto en voz alta sin quejidos preliminares o grito inicial, prolongado, seguido de un período largo de retención de la respiración. Llanto de frustración: empieza con dos o tres gritos largos sin períodos largos de retención de la respiración. Su bebé necesita desarrollar su opinión, usted necesita fomentar la habilidad de su bebé para tranquilizarse a sí mismo y finalmente usted necesita aprender el lenguaje de su él. SUGERENCIA: Para calmar a un bebé, usted debe estar calmado. Respire hondo tres veces. Sienta su propia emoción, trate de comprender su fuente y, lo más importante deje que le pase la ansiedad o rabia que sienta. ¿Por qué a veces es difícil escuchar e interpretar el llanto de su bebe? Tiene la voz de otra persona en la cabeza, la de sus padres, amigos, los libros, etc. SUGERENCIA: Sea consciente de los ‘’debería’’ que tiene en su cabeza, y entienda que no tiene que obedecerlos, puede que sean correctos para el bebé de otra persona, para la familia de otros, pero no para usted. No atribuya emociones e intenciones adultas a su bebé que llora, los bebes no lloran para manipular a los demás, no quieren desquitarse, ni arruinar intencionalmente su día o su noche, son solo bebés y son muy claros en este asunto. La verdadera alegría de la paternidad viene cuando hemos logrado la confianza y podemos seguir nuestra propia voz como guía. Mantenga abiertos los ojos, infórmese; considere todas las opciones, todos los estilos de crianza. Después tome decisiones sobre lo que es correcto para usted y su familia. Juana Frontera- Fogel MD, Ed.M.S.

A COMER SE HA DICHO!

La alimentación para el bebe en los primeros 6 meses de vida es la lactancia exclusiva, bien sea a base de leche maternal que es indudablemente la ideal, o complementada con formula láctea. Es a partir del 6 to. Mes, cuando se va a iniciar la: ABLACTACIÓN En este período el bebé ya está preparado para la incorporación de cereales o papillas infantiles sin gluten (el gluten es una proteína presente en algunos cereales que no toleran algunos niños). No es conveniente añadir los cereales al biberón, como muy frecuentemente se hace, sino que lo mejor es incorporarlo en forma de papilla a cucharadas para, de esa manera empezar a enseñarle a comer. Además el bebé controla cuando está saciado y se evitan las calorías extras que consume cuando está mezclado en el biberón. Esa insana costumbre de agregar los cereales al tetero, es una de las principales causas de malos hábitos alimenticios y por lo tanto favorece el desarrollo de la obesidad. También comienzan a incorporarse los purés de frutas y verduras. Las verduras más aconsejadas por su fácil digestión son: Verduras amarillas: zanahorias, calabaza, calabacín, papa. Verduras verdes: guisantes. En la preparación de las sopas y purés de vegetales se puede añadir aceite de maíz o de oliva, para enriquecerlo. Lo mejor es darle una sola verdura cada vez, y esperar un par de días antes de incorporar la siguiente. Nunca incorporar sal. Si las verduras no generan ninguna intolerancia pueden incorporarse frutas como por ejemplo: manzanas, plátanos, melocotones, peras. Lo más recomendable es en forma de papillas que el bebé come, pueden introducirse alimentos de textura blanda como por ejemplo puré y no como jugos, lo cual le permitirá al bebé aprender a comer. Jamás se debe agregar azúcar. Un reciente estudio ha demostrado que tanto los jugos y demás bebidas azucaradas, aportan calorías de más en la dieta del bebé. Las caries a temprana edad también son consecuencia del consumo de zumos (jugos) y bebidas con azúcar. Es importante que el bebé este sentado en su sillita y no acostado. No hay que dejar de amamantar al bebé, sino continuar entre cuatro a seis veces al día además de las papillas que incorporamos a su dieta. Es fundamental hidratar al bebé ya que al comenzar con las papillas y al ser su alimentación más consistente necesitará líquidos. El siguiente paso es, la incorporación lenta y paulatina de alimentos semi-sólidos en la dieta de un niño: 7 a 9 meses de edad .Ya a esta edad, además de cereales con gluten y legumbres: arroz, avena, cebada, puré de lentejas, fideítos, galletas simples Verduras y frutas cocidas - Carnes de ave (pollo, pavo) y de ternera Yogur, Quesos frescos -Pan - Yema de huevo cocida El bebé seguirá tomando leche materna o de fórmula entre 3 y 5 veces diarias. Con respecto a la ingesta de líquidos, debe beber agua aproximadamente 200 cc al día, y este debe ser administrado en un vaso para ir quitando poco a poco el biberón. Incorporación lenta y paulatina de alimentos semi-sólidos en la dieta de un niño. 9 a 12 meses En esta etapa, el apetito del bebé suele disminuir aunque no en todos los casos. Esto sucede porque su crecimiento no es tan rápido como en las etapas anteriores. Lo importante es saber, que es sólo una etapa. Los padres deben evitar estarle ofreciendo golosinas y meriendas a todas horas, para compensar lo que no haya comido durante el día generando así malos hábitos alimenticios. Es una regla de tres: mas chucherías, golosinas o teteros fuera de horario, menos come el niño a la hora adecuada. Muchas veces con esta actitud se cae en una sobrealimentación poco saludable para su bebé. Su bebé debe comer sentado en la sillita y ya puede incorporar alimentos que el mismo pueda comer con las manos: Manzanas peladas y cortadas en trozos - Quesos blandos - Plátano Pasta bien cocida - Tiritas de pavo o pollo Si está dando de mamar, su bebé tomará el pecho tres a cuatro veces al día, y la ingesta de líquidos (agua) debe ofrecérsela en vasito (alrededor de 250 cc al día) De este modo, al llegar al año de vida, la alimentación del lactante ya es completa y cubre todos los requerimientos. Si bien su necesidad de leche es menor a esta edad, es recomendable mantenerla como parte importante de su dieta hasta los 36 meses de edad. Otros alimentos: Cereales y legumbres: ya no es necesario darlo todo en papillas, puede tomar cereales secos (copos de maíz / corn flakes sin azúcar), pan, fideos, arroz y purés de legumbres. Frutas: en general ya puede comer todas las frutas, aquellas que tienen semillas deben quitarse, y algunas pelarse, como las uvas. Con respecto a las frutas ácidas como kiwis y fresas debe tenerse cuidado con su intolerancia. No es recomendable su uso antes de los 12 meses. Verduras: puede comer todo tipo de verduras cocidas, blandas o picadas Proteínas: carnes magras bien cocidas de vacuno, cerdo, pollo, pavo, yema de huevo, y quesos blandos. Nota importante: el bebe debe tener cumplido el año para poder darle miel, pescado, cacahuetes y mariscos. Cuanto más se atrase la incorporación de estos alimentos, evitará tanto el botulismo (por la miel) como alergias alimentarias por los otros alimentos. Otros alimentos que conviene evitar antes de esa edad son: los mariscos, condimentos, chile, etc, por la frecuencia de intolerancia y reacciones adversas. ALGUNAS RECOMENDACIONES ADICIONALES EN LA INTRODUCCIÓN DE ALIMENTOS 1. Siempre debe introducirse un solo alimento por vez y no una mezcla de ellos. Esto permite valorar su aceptación y tolerancia. 2. Es recomendable que los alimentos sean preparados en el hogar cuando sea posible y evitar los productos industrializados para lactantes. Estos últimos son más costosos en relación a los preparados en casa y su sabor y consistencia son homogéneos, lo que no contribuye en el lactante al reconocimiento de sabores, colores y consistencias. No obstante, vale la pena mencionar que en circunstancias especiales (madre que trabaja fuera del hogar, viajes u otros) pueden emplearse productos comerciales sin perjuicio para el niño. Su empleo rutinario no es recomendable especialmente en niveles socioeconómicos bajos. 3. No deben emplearse alimentos enlatados por su alto contenido de sodio y con frecuencia de plomo. 4. No se recomiendan las frutas en almíbar o excesiva mente dulces por sus efectos osmolares y contraproducentes a los hábitos de alimentación. 5. En los alimentos preparados en el hogar solo utilizar la sal indispensable para mejorar su sabor. 6. En lactantes bien nutridos no ofrecer mezclas de alimentos en la leche del biberón. 7. Cuando existan antecedentes de atopia familiar, aplazar la introducción de cítricos y el huevo hasta el año de edad. 8. La cantidad de cada alimento ofrecido al niño se incrementa lentamente: desde una cucharada hasta cuatro a ocho cucharadas cafeteras por ración. 9. La leche es el alimento principal durante los primeros 12 meses de la vida, mientras que la alimentación complementaria nos ayuda a integrarlo en forma progresiva a la dieta familiar. Por la mañana puede ofrecerse cereal, fruta, jugos, yema de huevo, etc.; a mediodía carne, verduras, leguminosas y cereales; en la merienda puede repetirse fruta, cereal, yogurt, ge latina, etc. En lactantes menores de ocho meses o con peso bajo debe insistirse en que la leche sea proporcionada antes que el resto de los alimentos. Seguiremos hablando del tema. Pues ensenar a los niños a alimentarse correctamente desde que son bebes….ES DE EXTREMA IMPORTANCIA…. Especialmente ante la Epidemia de Obesidad que estamos enfrentando…….. Cualquier pregunta o duda será aclarada con mucho gusto, a través de este medio…o a través de la pagina web del libro. Hasta la próxima entrega! Se les quiere Juana Frontera-Fogel MD, Ed.M.S. www.comoeducarhijosparaelexito.com